Durante años he mantenido un comportamiento benévolo, sin embargo, sin provocación, habeis roto la distensión existente y me habeis obligado a dar rienda suelta a las llamas vengadoras de un millón de soles. Maldecireis a vuestras madres por haberos traído al mundo. Asi que largo, marchaos, y comenzad a vivir aterrorizados, sabiendo que cuando menos lo esperéis, la espada de Damocles caerá con todo su peso sobre vosotros abriéndoos en canal. Y mientras contempléis las ruinas humeantes de lo que fueron vuestras vidas, ¡os arrepentiréis del aciago día que cabreasteis al león que no debíais!